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Cómo fue…
La historia de la Psicorrondalla.
Todo
comienza una tarde de febrero en el año dos mil, en donde se le propone a dos
personas la idea de llevar una serenata a una persona muy especial dentro
del grupo de la carrera de psicología en la UAA.
Esa
persona fui yo, Héctor, y las personas a las que les propuse esa empresa fueron
a Ramón y a Alejandro, ya que yo sabía que ellos tocaban la guitarra y que
cantaban, o al menos eso pensé yo. La afortunada era nada más y nada menos
que Fabiola, Faby para los cuates. Era doce de
febrero del dos mil y Ramón traía una gripe de las grandes y no me aseguró
su presencia en la noche, pero Alejandro si iba a ir.
Llegada
la noche, después de regresar de casa de Gis, me
llamó Laura Trujillo para informarme que su angelito estaba tan enfermo que
ni podía hablar bien, por lo que no se iba a aparecer en esa noche al
menos, por lo que las opciones se hacían cada vez menos.
Mi hermano
mayor me comenta que él nos acompaña siempre y cuando le llevemos serenata
a su novia y actual esposa. Como nada más íbamos a ser tres, le llamé a un
amigo de la prepa y le pedí que nos acompañara ya
que, de paso, le íbamos a llevar serenata a mi novia también, a quien él
conocía.
Llegada la hora
de salir y sin ser más que cinco personas, ya que mi amigo llevó a su
hermano, partimos con rumbo a Bulevares, a casa de mi cuñada. Ahí cantamos
dos canciones y nos fuimos. Este no es el inicio oficial.
Llegamos
a casa de Faby y comenzamos cantando “Esclavo y
amo”, con lo que no obtuvimos respuesta, de ahí comenzamos a cantar “Gema”,
con la cual todo estuvo igual, y fue hasta que cantamos “Las mañanitas” que
apareció Faby medio dormida en la puerta de su
casa, le dimos su abrazo y cantamos de nuevo “Esclavo y amo”, “Las
mañanitas” y partimos de ahí.
Todavía llevamos
una serenata más y terminó la noche.
De ahí en delante, la Psicorrondalla
llevaría serenatas a la gran mayoría de las personas que componen al grupo
y generación de psicología 99 – 04.
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